Entorno LaboralTecnologías en contextos sociales

Home office y bienestar digital ante la automatización laboral: una revisión crítica de la evidencia sobre teletrabajo

Introducción: del home office como solución flexible al desafío del bienestar digital

 

El teletrabajo desplaza la actividad laboral fuera de la oficina y depende de tecnologías de información y comunicación para coordinar tareas, supervisar resultados y mantener vínculos profesionales. La literatura lo ha asociado con menor presión temporal, mayor autonomía y reducción de ciertos conflictos de rol, aunque también con ambigüedad, menor apoyo y aislamiento (Sardeshmukh et al., 2012). Por ello, el home office no constituye una intervención uniforme: sus efectos dependen de la intensidad, el diseño del puesto, la calidad del apoyo y las condiciones domésticas. Las revisiones recientes encuentran resultados heterogéneos en salud, satisfacción y productividad, con evidencia especialmente débil para varios indicadores sanitarios (Beckel & Fisher, 2022; Lunde et al., 2022).

La automatización laboral añade una exigencia específica. A medida que aumentan la vigilancia digital, la coordinación mediada por plataformas y la necesidad de actualizar competencias, sobrevivir al trabajo remoto exige proteger el bienestar digital sin confundir disponibilidad con rendimiento. Este artículo organiza la evidencia en cuatro problemas relacionados: salud y desconexión, productividad, control y apoyo, y desigualdad contextual. La tesis es que un home office sostenible depende menos de trabajar desde casa que de cómo se distribuyen las demandas, los recursos y la capacidad de decisión.

Bienestar y salud en el teletrabajo: entre la flexibilidad, el tecnoestrés y el aislamiento

La investigación sobre bienestar muestra una relación condicional entre teletrabajo y salud. La flexibilidad puede reducir presiones, pero la misma infraestructura digital puede prolongar la jornada, intensificar interrupciones y debilitar los límites entre empleo y vida privada. Una revisión sistemática de 14 estudios y 22.919 participantes clasificó los resultados en salud general, dolor, bienestar, estrés, agotamiento y satisfacción vital, pero calificó la evidencia como baja o muy baja por diseños subóptimos y resultados insuficientemente estudiados (Lunde et al., 2022). La revisión conceptual de Beckel y Fisher propone que los efectos dependen de factores individuales, laborales, familiares, organizacionales y macroestructurales, en lugar de una relación directa entre domicilio y salud (Beckel & Fisher, 2022).

Agotamiento, estrés psicosocial y quejas de salud en el trabajo desde casa

El modelo de demandas y recursos laborales explica por qué la flexibilidad produce efectos opuestos. En el estudio de Sardeshmukh, Sharma y Golden, el teletrabajo se vinculó con menor presión laboral y conflicto de rol, además de mayor autonomía, pero también con más ambigüedad y menor apoyo y retroalimentación; estas condiciones mediaron la relación con agotamiento y compromiso laboral (Sardeshmukh et al., 2012). El resultado agregado fue una asociación negativa tanto con el agotamiento como con el compromiso, lo que impide presentar la autonomía como protección suficiente. La reducción de una demanda puede coexistir con la pérdida de recursos sociales y de orientación.

Los datos representativos alemanes refuerzan esta lectura. Wöhrmann y Ebner identificaron relaciones indirectas entre teletrabajo y quejas psicosomáticas mediante el control del tiempo, la presión temporal, la extensión de los horarios sin fronteras, las relaciones con colegas, las interrupciones y las perturbaciones (Wöhrmann & Ebner, 2021). El hallazgo desplaza la atención desde la modalidad hacia las condiciones concretas de ejecución. También aconseja interpretar con cautela los autoinformes de salud, pues no permiten establecer que trabajar desde casa cause por sí mismo síntomas físicos o psicológicos.

Tecnoestrés, invasión digital y dificultad para desconectar

El tecnoestrés aparece cuando la tecnología amplía la carga, acelera el ritmo o invade periodos no laborales. Molino y sus colaboradores validaron la traducción italiana de una escala breve mediante dos estudios con 878 y 749 participantes, y observaron relaciones positivas entre carga de trabajo, estresores tecnológicos, conflicto trabajo-familia y estrés conductual durante la emergencia sanitaria (Molino et al., 2020). El contexto de confinamiento limita la extrapolación a arreglos remotos voluntarios, pero muestra cómo la digitalización puede convertir la flexibilidad espacial en disponibilidad continua.

La sobrecarga y la invasión tecnológica también se asociaron con intención de abandonar el empleo, conflicto trabajo-familia y agotamiento familiar en una muestra longitudinal de 253 usuarios de tecnología laboral (Harris et al., 2021). En 601 trabajadores del conocimiento, la sobrecarga de interrupciones incrementó el conflicto trabajo-vida, y ese mecanismo fue más intenso cuando el control sobre cuándo y cómo trabajar era bajo (Tams et al., 2020). La desconexión, por tanto, no depende solo de la disciplina individual: requiere capacidad efectiva para filtrar mensajes, ordenar prioridades y rechazar interrupciones fuera del horario.

Soledad laboral, conciliación y bienestar subjetivo

El aislamiento constituye un mecanismo social con consecuencias sobre la salud. En 804 teletrabajadores de 28 organizaciones de Nueva Zelanda, el apoyo social organizacional y el apoyo específico al teletrabajador se asociaron con mayor satisfacción y menor tensión psicológica; el aislamiento social medió parte de la relación entre apoyo y resultados (Bentley et al., 2015). La comparación entre teletrabajadores híbridos y de baja intensidad mostró diferencias en algunas relaciones estructurales, lo que sugiere que la frecuencia de presencia modifica las necesidades de conexión. El apoyo debe incluir comunicación, retroalimentación y acceso a recursos, no solo mensajes de ánimo.

El estudio estadounidense de dos olas encontró que un mayor control del puesto se relacionó favorablemente con agotamiento emocional y equilibrio trabajo-vida, mientras que la soledad laboral mostró asociaciones perjudiciales con esos indicadores, depresión, insomnio y conductas contraproducentes menores (Becker et al., 2022). En España, la satisfacción con el teletrabajo predijo bienestar subjetivo y desempeño autopercibido, con mediación parcial del bienestar; quienes tenían hijos declararon menor satisfacción, aunque mayor bienestar subjetivo (Blahopoulou et al., 2022). La conciliación, así, no es un resultado automático: puede coexistir con bienestar familiar y con una experiencia laboral menos satisfactoria. Esta ambivalencia conduce directamente a la cuestión de la productividad.

Productividad en línea: condiciones, intensidad y herramientas digitales que sostienen el rendimiento

La productividad en línea no aumenta de forma constante con la distancia respecto de la oficina. Las revisiones distinguen entre teletrabajo voluntario y obligatorio, parcial y completo, y entre rendimiento autopercibido y medidas organizacionales. Hackney y sus colaboradores revisaron 37 artículos: antes de la pandemia, 19 estudios mostraron efectos positivos y 5 resultados mixtos o nulos; durante la pandemia, 3 fueron positivos, 5 mixtos y 5 negativos (Hackney et al., 2022). La diferencia puede reflejar la imposición del trabajo remoto y la presencia simultánea de confinamiento, cuidado familiar y disrupción organizacional.

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La relación no lineal entre horas de teletrabajo y productividad

La duración del teletrabajo presenta una relación no lineal con el rendimiento. En Japón, Kazekami encontró que una cantidad apropiada de horas aumentaba la productividad laboral, mientras que una duración excesiva la reducía (Kazekami, 2019). El estudio también observó mayores beneficios entre personas con desplazamientos superiores a una hora o que utilizaban trenes y autobuses congestionados, lo que vincula el efecto con el tiempo y el coste evitados. El resultado no autoriza a fijar un umbral universal, porque la cantidad apropiada depende del puesto, del hogar y de la organización del tiempo.

La satisfacción vital fue otro mecanismo asociado con mayor productividad en ese estudio, mientras que el estrés por combinar tareas laborales y domésticas redujo la satisfacción vital sin reducir directamente la productividad (Kazekami, 2019). Esta separación entre rendimiento inmediato y coste subjetivo es analíticamente relevante. Una persona puede mantener sus entregas mientras acumula tensión doméstica, fatiga o menor recuperación. Evaluar solo objetivos cumplidos puede ocultar una transferencia de costes hacia el trabajador y su familia.

Satisfacción con el teletrabajo, colaboración digital y desempeño percibido

La satisfacción constituye un indicador intermedio entre condiciones laborales y rendimiento percibido. En España, la satisfacción con el teletrabajo tuvo efectos directos positivos sobre bienestar y desempeño autopercibido, y el bienestar explicó parcialmente la asociación con el desempeño (Blahopoulou et al., 2022). En una muestra de 128 teletrabajadores de distintos sectores, la reducción de comunicación con colegas, el apoyo y confianza del supervisor y la adecuación del espacio doméstico explicaron distintos resultados, incluida la productividad autopercibida (Nakrošienė et al., 2019). La menor comunicación puede ahorrar coordinación innecesaria, pero no equivale a colaboración de calidad.

Las herramientas digitales producen beneficios cuando su uso está coordinado. En 438 empleados de Luxemburgo, el perfil asociado con aumento de productividad combinó un uso diario o semanal dominado de groupware, workflow, mensajería instantánea y videoconferencia, aunque a costa de menor satisfacción laboral (Martin et al., 2022). En cambio, aumentar la frecuencia de las cuatro herramientas generó un flujo informativo excesivo, mayor estrés y reducciones en satisfacción y productividad (Martin et al., 2022). El rendimiento digital depende, por tanto, de reglas de comunicación, prioridades y competencias, no de acumular canales.

La calidad del puesto y los recursos tecnológicos como mediadores del rendimiento

La calidad del puesto integra autonomía, claridad, apoyo, recursos y control temporal. Nakrošienė, Bučiūnienė y Goštautaitė encontraron que un lugar adecuado en casa, menor tiempo de comunicación con colegas y la posibilidad de atender a familiares se asociaban con mayor productividad autopercibida (Nakrošienė et al., 2019). La evidencia también indica que la adecuación material del domicilio distribuye de manera desigual la capacidad de rendir, pues no todas las personas disponen de espacio, equipamiento o condiciones acústicas comparables.

La revisión de Hackney y colaboradores concluye que los arreglos voluntarios pueden favorecer productividad y desempeño, mientras que la modalidad obligatoria y a tiempo completo presenta resultados menos favorables (Hackney et al., 2022). Esta conclusión coincide con la revisión temprana de Bailey y Kurland, que encontró poca evidencia clara de aumentos generales en satisfacción y productividad y reclamó análisis organizacionales y teóricos más precisos (Bailey & Kurland, 2002). La productividad sostenible requiere pasar de la medición de presencia a la evaluación de demandas, recursos y resultados. Esa transición conduce al problema de quién controla el trabajo y quién recibe apoyo.

Estudio Población o diseño Resultado compartido
Kazekami Encuesta sobre teletrabajo en Japón Horas apropiadas asociadas con mayor productividad; horas excesivas, con menor productividad (Kazekami, 2019)
Nakrošienė y colaboradores Encuesta a 128 teletrabajadores Espacio adecuado, apoyo y comunicación reducida asociados con resultados favorables (Nakrošienė et al., 2019)
Martin y colaboradores Encuesta a 438 empleados de Luxemburgo Uso coordinado de herramientas asociado con productividad, pero sobrecarga informativa con menor productividad (Martin et al., 2022)
Blahopoulou y colaboradores Diseño prospectivo con 111 teletrabajadores en España Satisfacción asociada con bienestar y desempeño autopercibido (Blahopoulou et al., 2022)

 

Control, apoyo organizacional y contexto cultural: quién puede sobrevivir mejor al trabajo remoto

La distribución del control laboral determina si la flexibilidad opera como recurso o como carga. El teletrabajo modifica simultáneamente la supervisión, la coordinación y la frontera doméstica, de modo que sus efectos dependen de las reglas institucionales y de la posición social del trabajador. La literatura muestra que el apoyo organizacional, la autonomía y la calidad del empleo median entre modalidad y bienestar (Beckel & Fisher, 2022). También muestra que no todos los trabajadores pueden convertir el domicilio en un espacio productivo equivalente.

Autonomía, demandas laborales y apoyo sociotécnico para teletrabajadores

La autonomía reduce agotamiento y mejora equilibrio trabajo-vida cuando permite ordenar tareas y segmentar interrupciones (Becker et al., 2022). El modelo de demandas y recursos añade que la autonomía puede verse neutralizada por ambigüedad, menor retroalimentación y apoyo insuficiente (Sardeshmukh et al., 2012). El apoyo sociotécnico debe incluir equipos adecuados, formación, canales claros y expectativas de disponibilidad compatibles con la recuperación. Sin esas condiciones, la responsabilidad por resolver fallos de coordinación se desplaza hacia el individuo.

Bentley y sus colaboradores relacionaron el apoyo social organizacional y el apoyo específico al teletrabajador con satisfacción y menor tensión psicológica, mediante un modelo de sistemas sociotécnicos (Bentley et al., 2015). La mediación del aislamiento indica que la gestión remota debe preservar vínculos de pertenencia y acceso a colegas. Supervisar por resultados exige criterios explícitos, porque el control informal mediante presencia física deja de ser viable. Así, la confianza debe complementarse con información sobre prioridades, plazos y carga real.

Distancia de poder, individualismo y diversidad de experiencias ante el teletrabajo

Los efectos del teletrabajo también varían según las creencias culturales sobre autonomía, autoridad y aislamiento. En una encuesta de tres olas con 604 teletrabajadores de distintos países, Adamovic encontró que el teletrabajo reducía el estrés solo cuando las personas no creían que produciría aislamiento social (Adamovic, 2022). Quienes presentaban puntuaciones altas en distancia de poder tenían creencias más negativas sobre el teletrabajo, mientras que quienes presentaban mayor individualismo mostraban creencias más favorables sobre su eficacia (Adamovic, 2022). Estas asociaciones no deben interpretarse como rasgos deterministas, sino como condiciones que pueden modificar la recepción de una política común.

La intensidad del teletrabajo tampoco tiene efectos uniformes sobre el tecnoestrés. Suh y Lee observaron, en 258 teletrabajadores de dos empresas globales de tecnologías de la información, que tecnología y características del puesto inducían tecnoestrés, el cual reducía la satisfacción; las personas con baja intensidad fueron más vulnerables que aquellas con alta intensidad (Suh & Lee, 2017). La habituación, la preparación y la previsibilidad del arreglo pueden explicar parte de esta diferencia, aunque el diseño de encuesta limita las inferencias causales. Las organizaciones deberían evitar asumir que una menor exposición digital implica menor riesgo.

Trabajo-familia, equilibrio vital y desigualdades en la calidad del empleo remoto

La conciliación distribuye beneficios y costes de forma desigual. El análisis de 35.765 trabajadores europeos mostró que el género y el tipo de teletrabajo según lugar e intensidad de uso de tecnologías de información afectaban la calidad del empleo; los teletrabajadores ocasionales presentaban mejores condiciones, mientras que los altamente móviles mostraban peor calidad y equilibrio trabajo-vida (Rodríguez-Modroño & López-Igual, 2021). Las mujeres que trabajaban desde casa presentaban mejor calidad e intensidad temporal que los trabajadores altamente móviles, pero menor discreción, ingresos y perspectivas profesionales (Rodríguez-Modroño & López-Igual, 2021). El hogar puede facilitar la atención familiar y, al mismo tiempo, reforzar penalizaciones profesionales.

El conflicto trabajo-familia se relacionó con carga y estresores tecnológicos en Italia (Molino et al., 2020), y con sobrecarga e invasión tecnológica en una muestra longitudinal sobre trabajo y familia (Harris et al., 2021). Estos resultados cuestionan políticas que trasladan al trabajador la obligación de organizar simultáneamente empleo, cuidados y conectividad. Sobrevivir a la automatización requiere proteger la calidad del puesto, no solo ampliar el acceso remoto. La siguiente síntesis delimita qué puede afirmarse y qué sigue sin respuesta.

Síntesis crítica y brechas: qué aporta la evidencia sobre teletrabajo a la supervivencia ante la automatización

La evidencia converge en una tensión entre beneficios potenciales y costes acumulativos. Menores desplazamientos, autonomía y reducción de ciertas interrupciones pueden mejorar satisfacción o productividad (Kazekami, 2019; Nakrošienė et al., 2019). Al mismo tiempo, la sobrecarga digital, la invasión del tiempo privado, el aislamiento y la ambigüedad pueden deteriorar salud, satisfacción y rendimiento (Martin et al., 2022; Molino et al., 2020; Tams et al., 2020). La automatización puede intensificar ambas tendencias si convierte cada tarea en una secuencia monitorizada y cada pausa en una desviación medible.

La tensión entre los beneficios potenciales y los costos acumulativos de la digitalización laboral

Los resultados positivos aparecen con mayor claridad cuando existe elección, control, apoyo y adecuación del puesto. Los resultados negativos aumentan cuando el teletrabajo es obligatorio, prolongado, tecnológicamente saturado o combinado con demandas familiares extraordinarias (Beckel & Fisher, 2022; Hackney et al., 2022). Esta dependencia contextual impide usar la productividad como sustituto del bienestar. Un diseño eficiente debe limitar interrupciones, definir disponibilidad y preservar relaciones de trabajo que reduzcan aislamiento (Bentley et al., 2015).

Limitaciones metodológicas y ausencia de evidencia directa sobre automatización laboral

La base empírica presenta abundantes encuestas, medidas autopercibidas y estudios realizados durante la pandemia. La revisión sistemática de salud calificó la evidencia como baja o muy baja y señaló la ausencia de numerosos resultados sanitarios relevantes (Lunde et al., 2022). La revisión sobre productividad identificó una inversión de resultados entre estudios prepandémicos y pandémicos, pero no permite separar con precisión modalidad, confinamiento y reorganización productiva (Hackney et al., 2022). Además, los trabajos citados estudian teletrabajo y digitalización, no los efectos directos de sistemas de automatización sobre empleo, autonomía o bienestar.

Implicaciones para políticas de desconexión, diseño del trabajo y bienestar digital

Las políticas deberían establecer límites de contacto, mecanismos de priorización y derechos efectivos de desconexión, junto con recursos técnicos y apoyo social. El diseño del trabajo debe evaluar horas, interrupciones, ambigüedad, autonomía, espacio doméstico y cargas de cuidado, no solo tareas completadas (Rodríguez-Modroño & López-Igual, 2021; Wöhrmann & Ebner, 2021). La investigación futura necesita diseños longitudinales, medidas objetivas de rendimiento, poblaciones con empleos y hogares diversos, y análisis específicos de automatización. Sin estas mejoras, la promesa de eficiencia digital seguirá ocultando quién absorbe sus costes.

Conclusión: hacia un home office productivo, sostenible y centrado en las personas

El home office sostenible no se define por trabajar lejos de la oficina, sino por la relación entre autonomía, demandas, recursos y límites temporales. La evidencia indica que una intensidad adecuada, un espacio apropiado, apoyo organizacional y colaboración digital regulada pueden favorecer rendimiento y bienestar (Bentley et al., 2015; Kazekami, 2019; Nakrošienė et al., 2019). También muestra que la conexión permanente, el aislamiento, la ambigüedad y el conflicto trabajo-familia pueden convertir esa flexibilidad en agotamiento y pérdida de satisfacción (Becker et al., 2022; Molino et al., 2020). Frente a la automatización laboral, las organizaciones deben medir la calidad del trabajo remoto con indicadores de salud, control, igualdad y desempeño, y no únicamente con disponibilidad o producción. El bienestar digital debe constituir una condición de diseño y una responsabilidad organizacional compartida.La automatización puede reforzar esta orientación si se introduce mediante participación, capacitación y márgenes reales de decisión, en lugar de ampliar la vigilancia o intensificar el ritmo de conexión (Beckel & Fisher, 2022). Así, la productividad en línea debe entenderse como un resultado condicionado por recursos laborales, apoyo organizacional y control sobre las demandas digitales, no como una consecuencia automática de incorporar nuevas herramientas (Sardeshmukh et al., 2012).

References

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