Introducción La integración de la tecnología digital en la vida cotidiana ha transformado las estructuras sociales, económicas y políticas, dando forma a un nuevo paradigma de interacción y participación (García Ruiz & Pérez Escoda, 2019). Este cambio ha propiciado el surgimiento del concepto de ciudadanía digital, que trasciende la mera habilidad técnica para abarcar el conjunto de derechos y responsabilidades inherentes a la presencia y actividad en entornos virtuales. La ciudadanía, entendida históricamente como la condición de pertenencia a una comunidad política con plenos derechos y deberes (Ortiz Charry, 2003), se extiende ahora al ámbito digital, exigiendo una redefinición de sus componentes fundamentales.